El Medio Natural, La Agricultura y Los Alimentos
Eco Agricultura

Fitosanitarios

La estrategia de protección y defensa fitosanitaria de los cultivos en Agricultura Ecológica no puede desvincularse del resto de las actuaciones agronómicas. Dicho de otra manera, no se puede pretender aislar la problemática fitosanitaria y establecer una serie de medidas, ya sean químicas, biológicas como mecánicas, para mantener las poblaciones de parásitos en niveles adecuados, sin tener en cuenta el resto de las prácticas agrícolas.

La sanidad vegetal empieza con la correcta elección del material vegetal a utilizar. Las variedades han sido seleccionadas, por lo general, atendiendo únicamente a criterios de producción y calidad comercial, descuidando otros aspectos de rusticidad y capacidad de adaptación al medio y supervivencia ante situaciones críticas. Por tanto, la primera medida será elegir el material vegetal apropiado, generalmente variedades autóctonas o suficientemente adaptadas al medio, que no resulten especialmente sensibles a determinados parásitos y enfermedades.

En segundo lugar, solo una nutrición equilibrada y completa proporciona vegetales resistentes, capaces de soportar cierta presión Fitosanitarios-Plagas 2parasitaria, por lo que es preciso respetar los principios de fertilización, y en particular prestar especial atención a los contenidos en exceso de nitrógeno en el suelo, responsable con frecuencia del aumento incontrolado de ciertos problemas fitosanitarios (pulgón, enfermedades criptogámicas, etc.)

En tercer lugar, hay que prestar una especial atención a los sistemas de cultivo y en particular a las rotaciones, aspecto éste también ligado con la fertilización. Las rotaciones tienen una gran importancia en la gestión de los problemas fitosanitarios, ya que permiten romper los ciclos biológicos y evitar la posibilidad de que determinadas plagas se hagan endémicas. Los abonos verdes tienen además una especial importancia, ya que los aportes de materia verde activan los procesos bióticos del suelo y favorecen el desarrollo de organismos saprófitos, en detrimento de otras especies parásitas.

Como es sabido, todas las especies tienen relaciones de interdependencia entre si. No es posible por tanta eliminar algunas de ellas sin graves e imprevisibles consecuencias sobre todo al ecosistema. Por este motivo, el planteamiento en la lucha ecológica contra los parásitos será el de mantener y favorecer la presencia de sus enemigos naturales y mantener la población de parásitos en unos niveles económicamente aceptables, sin pretender su eliminación.

Los pesticidas convencionales no se utilizan, pues tiene el inconveniente de no ser suficientemente selectivos, es decir, que eliminan junto con el parásito otros insectos útiles, entre ellos los enemigos del parásito, con lo cual al cabo de poco tiempo se produce el conocido efecto de “rebote”, es decir, que el parásito, que generalmente tiene un potencial reproductivo mucho mayor, al verse libre de sus enemigos se multiplica rápidamente reapareciendo el problema con mayor intensidad. De esta manera, se obliga a repetir una y otra vez los tratamientos, con lo que se agravan los riesgos de presencia de residuos de pesticidas o sus metabolitos en los alimentos y la contaminación del entorno.

Fitosanitarios-Plagas 1Además, no toda la población tratada con un determinado pesticida muere. Algunos individuos, por mecanismos de selección, son capaces de sobrevivir, transfiriendo a su descendencia esta capacidad de resistencia frente al insecticida, con lo que al cabo de poco tiempo, una gran parte de la población se ha hecho resistente y es necesario sustituir el insecticida por otro diferente.

Sin embargo, cuando aparecen problemas importantes, cabe la posibilidad de utilizar determinadas sustancias, que aunque tampoco son deseables tienen al menos la ventaja de que son menos agresivos y de menor incidencia sobre el ecosistema. Son los insecticidas y fungicidas naturales, así como una serie de preparados a base de plantas que tiene un efecto repelente sobre los parásitos o un efecto tonificador sobre los vegetales, e incluso, en bastantes casos una acción fungicida o insecticida directa.

Se utilizan también medios de control biológico, como la liberación de predadores o parásitos, el empleo de machos esterilizados y la utilización de feromonas, siempre que se evite su contacto directo con los cultivos (por ejemplo en cebos y trampas). También se utilizan los preparados virales, fúngicos o bacterianos, como es el caso del Bacilus thuringiensis, contra orugas.

También hay que citar algunas medidas como la desinfección de suelos para semilleros por medios térmicos, como agua caliente, vapor de agua, acolchado con plástico, solarización, etc.

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